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Zidane programó un viaje al pasado y su Madrid venció al Celta (2-0)

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Jasson Suárez Botero.- Se respiraba hoy en la Casa Blanca un aire distinto, se sentaba en el banquillo el hombre que conquistó tres Copas de Europa, volvía Zizou al Bernabéu. No hacía falta más incentivo para un partido de liga que hace una semana parecía intranscendente.

Saltó la primera sorpresa con el once titular madridista. Revolución completa en el equipo blanco: Keylor, Isco y Marcelo volvían al equipo titular.

Empezaba mal el partido para el Celta, que en el minuto cuatro tenía que sustituir a Juncà por lesión, dando entrada en el campo a Hoedt.

Se desarrollaron los primeros minutos sin un dominio claro por parte de ningún de los dos equipos. Por parte de los locales, lo intentaba Bale a los seis minutos, mandando un balón cruzado a banda izquierda para Marcelo que terminó haciendo un centro al área viguesa que se paseó sin encontrar compañero.

Bale, que empezó mostrándose muy activo, se precipitaba luego en el minuto ocho, cuando puso en juego con rapidez un saque de banda que iba para Benzema pero que interceptó la defensa gallega.

Un minuto más tarde, la primera ocasión clara de gol llegaría para el equipo madridista de pies de Asensio, que tiró a puerta, revolviéndose sobre sí mismo tras un pase de Marcelo. El balón terminó marchándose a córner.

La primera ocasión para el Celta se daría en a los diez minutos, tras un balón en largo que recibió Máxi Gómez, pero que lanzó muy por encima de la portería defendida por Keylor.

Se empezaba a impacientar la afición blanca, hasta el punto que un sector del Bernabéu empezó a lanzar gritos de “Florentino, dimisión”, mostrando su malestar con el desarrollo de la presente temporada, más allá de lo que pueda suceder a partir de ahora con Zidane en el banquillo.

Se animaba el Celta en ataque y a los quince minutos tuvo la oportunidad más clara del partido tras un remate de Gómez que rechazó Keylor a corner con una sola mano tras una gran estirada. Aplaudía el Bernabéu al que fuera el portero titular del equipo que levantó tres Champions de manera sucesiva.

A partir de ese momento el Real Madrid se hizo con el dominio del partido. A los 24 minutos, de nuevo Bale lo intentaba por banda izquierda mandando un centro que se paseó por el área viguesa, nuevamente, sin encontrar rematador. Muchos centros por parte del equipo blanco al área rival. Era la única forma de comprometer la portería celtiña. Sería Kroos, cerca de la media hora de partido el que rompería esa fórmula con un disparo lejano que no llegó a encontrar la portería defendida por Rubén Blanco.

Poco después llegaría una ocasión manifiesta, cuando un rebote en la defensa viguesa tras remate de chilena de Benzema, terminó en los pies de Gareth que terminó disparando contra el larguero. Acechaba el Madrid la portería del equipo gallego, pero no encontraba el gol. El Real Madrid seguía sufriendo de falta de pegada, un mal ya conocido a lo largo de esta campaña.

El acoso madridista se materializaba en un bombardeo de centros al área de Rubén Blanco, que volvían a tener como protagonista a Bale. El galés, cerca del minuto cuarenta, mandaría otra vez un balón al área rival, que iba a perderse sin contacto eficaz que alterara el marcador.

Apenas un minuto después, Bale lideró un contraataque por banda izquierda que terminó en caída de Asensio. Se pidió penalti, pero Martínez Munuera determinó que no había existido contacto.

Terminaba la primera parte con un Real Madrid que, con el paso de los minutos, se hizo con el control de las ocasiones. El marcador, sin embargo, no se movió. No hubo goles.

La segunda parte comenzaba con un amago ofensivo del equipo visitante. Bouffal, en una contra, iba a tener una de las más claras del partido, pero terminó regalando el pase final a Keylor Navas.

Se levantó la afición blanca de sus asientos en el 55’ cantando el gol de Modric tras un disparo desde fuera del área, pero Munuera anularía el tanto tras consultar el VAR y determinar, después de mirar la jugada repetida en el monitor, que Varane se encontraba en posición antirreglamentaria.

Volvió el Celta a reaccionar en el 61’ cuando un disparo de Méndez que impactó en un jugador blanco y se convirtió en un balón envenenado que tuvo que mandar Keylor a córner.

El primer tanto del partido llegaría a media hora de final, cuando tras una gran jugada de Asensio, el balón pasó a Benzema y de este a Isco que marcó a placer. No había hecho un partido memorable el malagueño, pero el gol le valió para marcharse ovacionado del campo tras ser sustituido por Ceballos. Poco podría imaginar el malagueño esta escena hace escasos días.

La volvería a tener el equipo madridista en el 67’ cuando Bale se metió solo hasta la cocina hasta terminar disparando, mientas se resbalaba, un balón que Rubén Blanco tuvo que repeler.

El dominio de los de Zidane se hizo más patente tras el gol. Así, en el 71’, Bale pondría dentro del área viguesa un balón para Karim, que remató mandándolo a manos de Rubén Blanco.

El premio para el meritorio partido de Bale llegaría en el 76’ tras mandar un disparo al palo derecho de Rubén Blanco que terminó dentro de la red. Premio para un Bale implicado en defensa y en ataque y con un nivel de intensidad muy notable.

Con el partido prácticamente resuelto, se empezó a gustar el Madrid. Desde su casa lo intentó Asensio en el 79’ con un disparo que pasó rozando la portería rival.

Entró Mariano por Benzema en el 82’, que se marchó ovacionado de Chamartín. El guión del partido no cambiaría hasta el final.

Victoria del club blanco en la vuelta de Zinedine Zidane al banquillo del Bernabéu. Volvía el hombre que, en tres años, acumuló 9 títulos para la Casa Blanca, tres de ellos tres copas de Europa consecutivas.

Si bien es pronto para achacar la victoria a un cambio de juego del equipo, lo cierto es el que el efecto Zizou se notó en la actitud de la plantilla, empezando por los tres grandes señalados de la etapa Solari: Isco, keylor Navas y Gareth Bale. El primero, aunque no brilló, se fue con un gol y una actitud dentro del campo que invita a pensar a que Zizou pueda recuperar su mejor versión. El segundo, Keylor, mantuvo a cero la portería blanca, con una gran intervención en un momento crucial, el minuto quince del partido, que podría haber cambiado el devenir del mismo.

El último, el galés, que lo intentó una y otra vez y que se marchó con un gol a sus espaldas, fue el mejor del partido y arranca en la nueva era Zidane pidiendo quedarse en el plantel titular.

El Celta, por su parte, bajó los brazos muy pronto, sin rechistar ante la anunciada victoria del Madrid a medida que transcurrían los minutos. Se espera con ansia la vuelta de Aspas. Su regreso puede ser vital en las aspiraciones de conservar la categoría.