Inicio 1ª División Victoria sin historia contra un combativo Huesca (3-2)

Victoria sin historia contra un combativo Huesca (3-2)

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La España vaciada tuvo gran representación en el mítico estadio del campeón de Europa. La S. D. Huesca marcó el primer gol del partido a los dos minutos de juego, y se puso 0-1 ante el Real Madrid. En ese momento, la afición visitante cantaba “¡Sí se puede!, ¡Sí se puede!”. Es lo más cerca que el movimiento 15-M ha estado de ocupar el Bernabéu e, incluso, los nostálgicos recordaron con este cántico a ese Mirandés de semifinales de la Copa del Rey, cuando Anduva gritaba la citada heroica entonación y Pablo Infante era el ídolo de media España –un honor que, a día de hoy, pertenece a Los Javis–.

Fue un día completo para muchos oscenses. Por la mañana, manifestación para reivindicar el no olvido de la España vaciada por las calles de la capital y, con la caída del sol, llegada al Bernabéu por primera vez en la historia en Liga. Y, probablemente, sea la última en un tiempo para el equipo aragonés, pues la permanencia queda a siete puntos y solo resta un cuarto de campeonato. Pero ninguno de los alegres aficionados que no pararon de animar a los suyos olvidará esta primera vez: pese a la derrota por 3-2, cuajaron un excepcional partido.

El Real Madrid de la temporada 2018-2019 es un equipo insertado en la posmodernidad. Es un absoluto caos, no juega en la línea del tiempo y, a ratos, muestra que no tiene nada que decir. Llegado Zidane, –el hombre que ganará la decimocuarta y la decimoquinta de forma consecutiva pero que perderá la Liga a mitad de septiembre y caerá eliminado en Copa contra, por ejemplo, el Huesca–, el equipo, en estas últimas jornadas, se ha convertido en un mercadillo. El técnico expone a sus jugadores para ver cuáles salva de la venta y cuáles ofrece en el Rastro. Gareth Bale es uno de los que, salvo sorpresa, está viviendo sus últimos días. Se irá sin saber contar hasta diez en castellano. Su rendimiento no difiere mucho del que ofrecen, en la actualidad, las cabinas telefónicas de gran parte de los pueblos de la España vacía: puros ornamentos obsoletos que despiertan en el ciudadano una entrañable nostalgia.

Y es que cada partido último de Bale se ha convertido en un homenaje a Charles Chaplin. También es digna de carcajada la temporada de Marcelo, un sujeto errático que ha tomado el gusto de conceder a los ataques rivales grandes facilidades para que puedan anotar. Ni siquiera Nacho parece el de otros años. Siempre cumple: hasta que deja de cumplir.

Por lo demás, el entrenador galo trata de entonar a piezas claves –o que deberían serlo– en actual desuso, como Isco, Ceballos o Brahim. Este último se vio suelto y resolutivo, mientras que los primeros hicieron los dos tantos iniciales de su equipo. El tercero fue obra de Benzema, el mejor del encuentro, y sirvió para ganar un partido sin historia. Los oscenses anotaron por medio de Cucho Hernández y Etxeita, mientras Luca Zidane hacía la estatua, en claro homenaje a los grandes clásicos petrificados en mármol. Fue un gran planteamiento del técnico visitante. ¡Qué gran entrenador es Francisco!

Fotografía: Realmadrid.com