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El Real Jaén, su terreno de juego y las circunstancias

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El Real Jaén vuelve a estar frente al espejo de su historia. Para muchos será una sensación nueva para otros algo que ha pasado en los últimos tiempos. Esto que ocurre ahora, sin embargo, forma parte de la esencia de un club construido sobre los cimientos de muchas adversidades y eternas dudas. Hurgando en su historia, no importa la fecha, siempre encontraremos un tiempo de urgencias, de penurias económicas y retos deportivos que condicionan el futuro.

El Real Jaén de hoy se prepara, por enésima vez, para jugarse en el campo sus entorchados pretéritos, las esperanzas de los jóvenes y vehementes aficionados de ahora y la felicidad de esos seguidores de siempre que ya conocen esta historia y que saben que todo es relativo.

La temporada termina y el Real Jaén quiere acabar líder. Por razones que merecerían otro análisis, el equipo no ha terminado de zanjar este asunto. El domingo lo intentará otra vez. En cualquier caso sería una sorpresa que se equivocara tanto como para no conseguirlo. Hay que pensar, si no media un descalabro, que esta temporada los blancos van a contar con el comodín del liderato para ascender en un solo paso, de dos partidos.

Ese momento, el momento previo a la eliminatoria que tiene como consecuencia del triunfo un ascenso, va a ser otro de esos momentos en los que hace falta, además de fútbol, suerte y a la suerte no hay que hacerle mohines.

El equipo llega, según se desprende de las palabras que salen del vestuario, unido, compacto, seguro y convencido de sus posibilidades. La afición tiene la certeza de que hay plantilla y argumentos futbolísticos suficientes como para no temer a ningún rival.

Los dueños del club siguen esa línea pero matizan para indicar que si no se asciende no será un drama. El matiz debe ser tenido en cuenta porque la próxima temporada va a estar marcada otra vez, es un mal cíclico, por la materia económica.

Parece, en cualquier caso, que todos los agentes que pueden influir en la creación de un clima de optimismo, apuntan en la misma dirección. Es un buen principio pero habría que ajustar todos los detalles, no dejar cabos sueltos. Evitar lamentaciones frente a los hechos consumados.

La semana pasada el “Estadio de La Victoria”, es normal, tuvo visitantes de equipos que observan al Real Jaén porque, si no hay catástrofe blanca, pueden cruzarse como líderes en la primera eliminatoria. Los equipos se analizan hasta la saciedad. El Real Jaén estará haciendo lo propio y tendrá análisis pormenorizados de su posibles adversarios.

La opinión de uno de estos analistas es interesante y refleja algún detalle que debería ser tenido en cuenta. Para nuestro interlocutor el Real Jaén tiene, pese a la derrota frente al Antequera CF, un equipo solvente, un portero que ofrece garantías y un sistema bien trabajado. Detalles deportivos que son más amplios y que señalan fortalezas y debilidades del Real Jaén, pero lo que llama la atención es la referencia al terreno de juego. Para unos está fatal, para otros algo mejor ahora y para este observador externo, es una pena que un equipo como el Real Jaén, con un estadio amplio y con una afición numerosa tenga que jugar sobre esa superficie.

Antes de la visita del Antequera hablamos de lo mismo. Es chocante que un coche que puede alcanzar grandes velocidades tenga que ir por un terreno abrupto y muchas veces de tierra. Nada es nuevo pero, mirando atrás, ahora recuerdo la pradera del viejo estadio y a Pedro con su pequeño tractor. Todos los detalles son importantes.