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Federico Chiesa, de tal palo tal astilla

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José Ramón Cobo-Reyes.- Federico Chiesa (1997) es hijo de Enrico Chiesa, uno de los mejores atacantes italianos en la década de los 90, que logró una exitosa trayectoria en clubes como Parma, Lazio y el actual club de su hijo, la Fiorentina, donde formó pareja con Gabriel Batistuta.

El joven Chiesa debutó en la temporada 2016-2017, disputando 45 partidos y logrando 4 goles y 2 asistencias. La temporada siguiente siguió su progresión, anotando 6 goles y dando 5 asistencias en 38 partidos, frente a los 12 goles y 5 asistencias en 45 partidos de esta temporada. Los números demuestran que es un extremo más enfocado en anotar goles que en darlos. Además, sus números vienen influidos por el mal desempeño de su club. La Fiorentina se ha jugado el descenso en la última jornada ante el Genoa. La Fiorentina ha sido un club un tanto convulso estas últimas temporadas, con muchas ventas de jugadores consagrados y que la afición viola no llegó a entender del todo bien, como la del español Borja Valero al Inter de Milán. Además, ha tenido que ocupar el hueco que dejó la otra gran estrella viola, Federico Bernardeschi, que se marchó a la Juve. Por tanto, Chiesa ha tenido un inicio de carrera en un club un tanto inestable, en el que ha tenido que asumir los galones de un histórico de Italia prácticamente desde el inicio.

Físicamente, Chiesa es un jugador menudo (1’75m y 70 kg). Sin embargo, tiene unas grandes condiciones físicas, tanto en velocidad, potencia y coordinación. Además tiene un centro de gravedad bajo, lo que le hace tener un gran equilibrio, aguantar la posición y ser difícil de desplazar. Sabe aprovechar sus cualidades físicas, tirando desmarques a menudo a gran velocidad y buscando la verticalidad en todas sus acciones. Es un jugador que aguanta bien todo el partido, a pesar de su forma de jugar que es muy física, habiendo completado los 90 minutos esta temporada en 34 partidos.

Tácticamente, Chiesa suele jugar como extremo derecho. Es un jugador cuyas acciones siempre buscan la verticalidad y explotar los espacios. Se siente más cómodo jugando al contraataque, con espacios a explotar, ya que en espacios reducidos le falta precisión. Realiza una gran cantidad de desmarques con gran inteligencia, tanto de fuera hacia dentro como de dentro hacia fuera. Cuando juega como delantero en un 4-4-2, lee bien cuando caer a banda para ganar la espalda del lateral. Sin balón es un jugador muy interesante y que sabe encontrar la espalda de la línea de medios. Su forma de jugar hace que en ocasiones llegue demasiado acelerado a la zona cercana al área, lo que hace que su toma de decisiones sea un punto a mejorar. Aun así, es un jugador  que en un equipo con mayores aspiraciones y por su propia evolución pueda lograr con relativa facilidad dobles dígitos en goles y asistencias.

Técnicamente, Chiesa es un futbolista que tiene un gran regate, aunque no es un virtuoso con el balón. Posee una gran aceleración y explosividad, lo que hace que con espacios sea muy difícil de parar y supere a su par. En espacios cortos le cuesta irse de su par, ya que no tiene demasiados recursos técnicos. Chiesa tiene un gran disparo desde fuera del área, y lo intenta con ambas piernas. Da la sensación en ocasiones de ser algo tosco con el balón, que van más rápido sus pies con el balón, lo que le impide tener mejores ocasiones. Necesita pulir esos defectos, ser más fino técnicamente, para ser más útil en el ataque estático de su equipo y en el juego combinativo, donde sin balón sabe ocupar espacios, como ya se comentó, pero que con balón le falta precisión.

En cuanto a su carácter, Chiesa a pesar de su juventud no es un jugador que se vaya de los partidos cuando no le salen las cosas ni es “protestón” con el árbitro. No solo es intenso en su forma de jugar, también de vivir el partido, y es normal verle gesticular tras errar una ocasión. Al revés que los jugadores jóvenes, que suelen ser intermitentes, Chiesa es bastante constante en su juego y siempre intenta participar en el juego. Cabe destacar también que casi siempre es el primer jugador en ir a celebrar los goles con el goleador de turno.

En conclusión, Federico Chiesa es un jugador muy interesante, al que no le está favoreciendo la situación de su club para seguir creciendo. Es un extremo peligroso en los espacios, muy intenso y nada egoísta en sus esfuerzos, que pelea todos los balones y con un carácter ganador. Acompañado debidamente vería incrementar sus cifras goleadoras y está preparado para ser un complemento para un equipo grande, ya que ayuda también defensivamente, aunque le falta ser más eficaz en la portería (tanto en goles como asistencias) para que llegue a ser una estrella mundial.

@josecoboreyes