Inicio 1ª División El Real Jaén, sin red, segunda oportunidad

El Real Jaén, sin red, segunda oportunidad

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El Real Jaén está a noventa minutos de ganar el pase a la ronda definitiva. Segunda oportunidad. Otra vez los jugadores de Germán Crespo dependen de ellos mismos para lograr un ascenso que, desde hace mucho tiempo, está en la mente de todo el mundo pero que se resistió al primer intento.

Hay muchas valoraciones. Cada aficionado tiene en su lista de anotaciones, múltiples razones para explicar que el equipo que batió la marca de los cien puntos y que hizo un número estratosférico de goles, no esté ya en Segunda División B. Las cuentas, las que sean, ya no sirven. Se trata de que esta vez se hagan las cosas como se deben hacer y se doblegue al rival con suficiencia. No valen ni excusas ni lamentaciones de mal perdedor. Este equipo se hizo para ascender y puede hacerlo. No hay que hacer otras cuentas.

Visto el partido de Algeciras, los blancos deben ascender este domingo. Ese sería el razonamiento simple. Sin embargo el fútbol castiga mucho y castiga más a quienes, teniendo oportunidades, las desaprovecha. El conjunto gaditano ofreció ocasiones como para que el Real Jaén marcara, lo que no quiere decir que el domingo las vuelva a conceder. Cada partido es diferente. Ojalá en la Victoria se generen muchas y se acierten las necesarias.

Lo que dicta la experiencia es que jamás se debe subestimar al rival y que, ante la cita definitiva, el Real Jaén debe preparar además del fútbol, la cabeza. Será un partido en el que pase lo que pase a lo largo de los noventa minutos, jamás se puede dejar que la mente flaquee. No marcar fuera, penaliza y ello significa que un gol del Algeciras, que tendrá sus oportunidades, puede surtir un efecto nocivo en el conjunto local. Ya pasó contra el Ferrol. Tras encajar el gol, se reaccionó con todo el corazón pero, a veces, faltó cabeza, calma y un ritmo adecuado.

La segunda «bola» debe surtirse de las experiencias acumuladas en la primera. Casi todo es nuevo menos el resultado, el campo y la grada. Es nueva la oportunidad, son diferentes las circunstancias anímicas, es nuevo el rival, serán nuevos los comportamientos del equipo contrario y serán nuevas las sensaciones a lo largo del partido. Si el equipo sabe jugar con lo que tiene a favor y sostener un buen ritmo mental, al final, las cosas y el resultado pueden ser diferentes. Segunda oportunidad, ahora sin red. Más difícil todavía.