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España Sub-21 gana el europeo jugando a la alegría

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La Selección Sub 21 ha vuelto a dar una alegría. Es la quinta vez que lo hace. Diferentes generaciones de nuestro fútbol han logrado encandilar al continente con su forma de interpretar nuestra relación con la pelota.

La final que se jugó anoche contra Alemania, una excelente Selección, fue la continuación de todo lo visto en partidos anteriores. La claridad ofensiva de nuestros futbolistas pudo haber convertido el estrecho marcador final (2-1)  en otro mucho más amplio. Las intervenciones del meta rival, los palos, la falta de puntería en el último momento y el infortunio en otras ocasiones, obligaron a España a llegar al final del partido con una diferencia de goles muy corta. En cualquier caso, también ese en tramo de encuentro, manejaron la pelota, la escondieron y forzaron a los alemanes a ver, con desesperación, cómo el crono nos acercaba al título. Pitido final y todos a tocar el cielo con la mano. Objetivo conseguido.

El fútbol es un juego que, demasiadas veces, nace encorsetado por sistemas que restringen la creatividad. Esos sistemas pueden conducir al triunfo pero no pueden compararse a lo que ayer vimos en la Selección Española. No es que no hubiera un sistema o que faltara el orden táctico, en absoluto. Lo que si vimos fue, siempre, una vocación ofensiva que se concretaba en movimiento rápidos, verticales y que terminaban en disparo a puerta. Algo que nos anclaba en la seguridad de que, tarde o temprano, el marcador nos daría la razón. Ese es la camino que suele llevar al gol y España lo ha hecho suyo a lo largo del campeonato. Ahí está la explicación a los resultados de partidos anteriores. Goleadas y sensación de que eran cortas en relación con el número de ocasiones creadas.

La presencia de Fabián y de Ceballos en el combinado nacional, ha sido determinante en la manera que ha tenido España de producirse. Son dos talentos naturales, dos formas descaradas de jugar a la pelota. Fabián ha deslumbrado con su manera de ejecutar los lanzamientos largos, por su visión del juego. Ceballos ha mostrado algo que, con cuentagotas, habíamos visto en el Real Madrid y una extraordinaria calidad para sujetar y hacer circular el balón pegado al pie. Ha sido una gozada ver cómo marcaba el tiempo de los partidos. Dos jugadores en torno a los que ha pivotado la Selección dirigida por De la Fuente. Luego todos los demás. España ha compuesto un equipo de futuro que va a recoger muchos frutos:Sivera, Martín, Unai, Vallejo, Júnior, Fabián, Marc Roca, Olmo, Fornals, Ceballos, Oyarzabal. Podríamos destacar uno a uno a todos los jugadores. Oyarzabal ha sido un faro. El donostiarra ha tenido puntas de luz que deben hacer soñar a los seguidores de la Real Sociedad. Marc Roca…Fornals…Junior. Son campeones de Europa, poco más que añadir.

El técnico, De la Fuente, ha sido la cabeza visible y el que ha marcado el tono de este grupo. El entrenador de España mandó jugar al fútbol pero, en un gesto maravilloso, ordenó a sus jugadores que fueran felices con el balón, que jamás bajaran los brazos y que se divirtieran en cada entrenamiento, en cada partido.

El discurso del máximo responsable técnico de la Selección de España no ha variado nunca, ni después del primer partido en el que los italianos sacaron a su equipo del partido a golpes. Serenidad, pensamiento positivo y fe ciega en las posibilidades de su grupo humano. Transmitió en cada entrevista un mensaje de serena fortaleza que, poco a poco, caló en todos.

Plantear el trabajo a partir de la alegría es una receta mágica. No olvidemos nunca que el fútbol nació libre en las calles y el que sabe interpretar el alma libre y gozosa del fútbol, tiene ventaja sobre los demás. España disfruta de una generación de futbolistas que habla el lenguaje natural de este deporte, la alegría. Eso no tiene precio. Al tiempo…