Inicio 1ª División Lopetegui y «el próximo kilómetro»

Lopetegui y «el próximo kilómetro»

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Julen Lopetegui ha superado la primera prueba en el Sevilla FC pero ni ha ganado nada ni ha convencido a los que, antes de llegar, le negaron. Lo sabe.

Ha puesto a funcionar la plantilla que le ofreció Monchi y ha despertado la esperanza en unos y, directamente, la euforia en otros. Es una excelente manera de arrancar pero la prudencia de Lopetegui a la hora de valorar el liderato, nace de la cautela y de la experiencia de un técnico que conoce lo mudable que es el fútbol, la facilidad con la que se evaporan las adhesiones y lo sencillo que es torcer la verdad según conviene.

Que el Sevilla mire la tabla desde lo más alto no es relevante hoy. Lo sería si el domingo se acabara la Liga. Ahora todo es transitorio. Es normal que se fantasee pero eso solo pueden hacerlo los seguidores. Lopetegui mira como disfrutan del liderato pero sabe, y lo advierte, que la trampa puede estar en «el próximo kilómetro».

El calendario ha querido que se reciba al Real Madrid con el flamante traje de líder. Las cosas han venido así. Un Sevilla-Real Madrid nunca es un partido más. Nervión echa humo y se aceleran los pulsos del sevillismo. Eso pasa siempre pero esta vez hay más picante. La grada y el equipo van a vivir su partido y Julen Lopetegui, con ellos, el suyo propio. Es humano.

Lopetegui salió del Madrid prematura e injustamente, como quedó demostrado por los resultados y por la estéril sucesión de entrenadores. Florentino Pérez acabó reconociéndolo: “El problema no era el entrenador”. La justicia que se hace tarde no deja de ser otra forma de injusticia, pero esto es fútbol.

Es lógico que el técnico sevillista viva un encuentro cargado de simbolismos. Él quizás no lo reconozca pero no se trata de su voluntad. Son las emociones, las sensaciones y lo que la mente no acaba de controlar. Por mucho que Julen quiera aparentar normalidad, como debe ser, hay muchas cosas que hacen diferente la ceremonia del próximo domingo.

El partido, por las fechas, es un choque en el que el valor de los puntos todavía es relativo pero el ambiente caerá a plomo sobre los protagonistas. El Ramón Sánchez Pizjuán sabe hacer de estas citas espacios infernales para el rival. El Real Madrid lo sabe y sabe lo que se va a encontrar.

Puede ocurrir cualquier cosa porque los rivales tienen potencial, fútbol y jerarquía para lograr que, sea cual sea el marcador, veamos un espectáculo de fuerza, calidad, imaginación y lucha. El resultado no obedece a pronósticos ni a análisis previos. Hay demasiado corazón en este lance como para hacer previsiones. Un partidazo.

Si para Lopetegui será especial para Zidane lo es también. En partidos como este, del segmento agosto-noviembre, el Real Madrid ha perdido las últimas Ligas. Perder los puntos es menos relativo para los blancos porque sería desplegar, otra vez, la sábana de los fantasmas ligueros. Intangibles, imaginados…pero tan ciertos hasta ahora que, al madridismo, le da pánico volver a verlos a estas alturas de temporada. Son los mismos puntos pero los antecedentes del Real Madrid a principio de curso les dan una mayor relevancia.

El Sevilla está viviendo su fiesta y lo hará durante toda la semana. El domingo sabremos si alargan la celebración o si, también los sevillistas, vuelven a sacar esos mantos de duda cíclica y de urgencias permanentes. Por lo pronto en Nervión sigue el pasacalles que arrancó en Mendizorroza…