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Celia Jiménez: «El fútbol es la definición de lo que soy»

La lateral jiennense del Reign FC y de la Selección Española acaba de volver del Mundial de Francia.

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Celia Jiménez, futbolista del Reign FC y de la Selección Española./ Fotografía: F. Alcalá-Zamora ©

Tras alcanzar las semifinales de la NWSL con su equipo, Celia Jiménez ha decidido enlazar el final de la competición estadounidense con el inicio de la liga australiana. Así, la internacional por España sigue rompiendo barreras al convertirse en la primera futbolista española en jugar en la W-League. Con motivo del comienzo de este nuevo reto para la jiennense, en Palabra de Fútbol rescatamos la entrevista en profundidad que nos concedió el pasado mes de julio.

Publicada originalmente el 5 de julio de 2019:

En el extremo sur de la provincia de Jaén, Alcaudete aparece de improvisto rodeado de un mar interminable de olivos. En el corazón del casco urbano, su castillo fortificado del siglo XIII se eleva sobre las calles de la ciudad, custodiándolas a vista de pájaro. Allí abajo, los niños juegan al fútbol en el mismo lugar donde Celia Jiménez, lateral derecha del Reign FC y de la Selección Española, comenzó su fulgurante carrera como futbolista profesional hace dos décadas.

Ahora, con 24 años y días después de completar su experiencia mundialista con la Selección en Francia, la jiennense disfruta del ambiente tranquilo y familiar que le ofrece su ciudad natal. La pausa es un mero oasis en mitad de la montaña rusa de su trayectoria deportiva. Desde las primeras carreras en el campo de fútbol por el que hoy camina, cuando el albero no dejaba lugar al césped, hasta su debut en Primera División con 14 años, Celia no ha dejado de pisar el acelerador. Su salto al sistema universitario de Estados Unidos a la edad de 18 lo confirmó: estaba llamada a hacer cosas importantes.

“Desde muy pequeñita tuve claro que para mí el deporte era más que un juego, y también que quería ir a la universidad y estudiar una ingeniería”, explica desde la biblioteca pública de Alcaudete. En el exterior, la ola de calor lleva los termómetros hasta los 36 grados. En Iowa, y luego en Alabama, tuvo la oportunidad de cumplir su sueño de la infancia. La confirmación de que su periplo americano había sido una decisión acertada llegó el año pasado, cuando se graduó en Ingeniería Aeroespacial y, en paralelo, se convirtió en la primera futbolista española en ser drafteada por un equipo de la NWSL [National Women’s Soccer League], la meca del fútbol de clubes femenino. 

El Reign FC apostó por ella y Celia, que jugó los cuatro primeros partidos como titular antes de volar a la concentración de la Selección, no puede ocultar su alegría cuando habla de su equipo. “Al comienzo tuve la oportunidad de hablar con Vlatko Andonovski, mi entrenador, y me di cuenta de que era una persona diferente, que creía en un fútbol diferente. Y ahora que tengo la oportunidad de estar bajo sus ordenes se me están abriendo las puertas a una filosofía de fútbol totalmente nueva. Estoy aprendiendo muchísimo, estoy perfilando un fútbol mucho más eficiente. A veces caemos un poco en los automatismos, en el fútbol de libro como yo digo, cuando realmente el objetivo es marcar goles y que no te metan. El cómo ya depende de cada una. En ese sentido creo que en mi equipo estoy trabajando en el proceso de pensamiento del jugador, más que en la mera táctica. Estoy muy contenta, muy inspirada y con muchísimas ganas de trabajar”.

El destino hizo que España se enfrentara en octavos de final a Estados Unidos y que fuese Megan Rapinoe, su compañera de vestuario en Seattle, la que acabase con la participación de la Selección en tierras francesas. Cuando es preguntada por la capitana estadounidense y por la también veterana Jessica Fishlock, Celia destaca su actitud: “Rapinoe y Fishlock son jugadoras que están marcando un antes y un después en el fútbol femenino y que cuando se retiren serán glorias de este deporte, así que yo me esfuerzo el doble por aprender de ellas, por mantener conversaciones y tener un dialogo abierto; tengo la suerte de estar en un vestuario increíble. Ellas dos se están volcando conmigo”.

Campos de fútbol y bibliotecas

En el fragor de la competición al máximo nivel, sin embargo, los reveses forman parte de la ecuación. Celia, que lleva involucrada en este entorno desde los cuatro años, sabe de lo que habla. También conoce el camino para despejar la ‘x’: un deseo voraz de alcanzar las metas fijadas. Sus estudios universitarios, al final, resultaron fundamentales para hacer frente a un camino tan agotador en el que la carrera universitaria y la futbolística se solapaban. 

“Ha sido posible, por muy gracioso que suene, precisamente porque lo he hecho a la vez. Las cosas que llevo aprendiendo del fútbol desde que tengo cuatro años, el valor de la constancia, el valor del compromiso, de no tirar la toalla hasta que algo está terminado, de sobreponer la tarea al cansancio o a no tener ganas… todo eso me ha ayudado a superar los momentos duros de la carrera, cuando tenía que presentar no sé cuántas prácticas, proyectos, exámenes finales, y al mismo tiempo me tenía que volver a España y estar dos semanas sin ir a clase…”.

“La universidad me ha servido para hacerme fuerte mentalmente. Para saber que yo, como cualquier deportista que experimenta momentos muy buenos y otros no tanto, siempre tendré algo firme y estable en mi vida como es mi carrera y como es mi mundo fuera del fútbol. Eso me ha hecho ser fuerte y me ha ayudado a mantener la vista y las manos sobre ese pilar hasta que he sido capaz de volver a remontar y centrarme en el mundo de la élite y de la competición”.

Profundizando en esto, ¿en qué porcentaje te consideras futbolista profesional y en qué porcentaje ingeniera? ¿Cómo te ves tú?

“Durante el tiempo que he estado estudiando la carrera no ha sido 50/50. Ha sido 100% futbolista cuando estaba con las botas puestas, y 100% estudiante cuando estaba en clase [se ríe]”.

Cuando venía con la Selección no tenía tiempo de estudiar, y ni te acuerdas de la universidad. Estaba completamente concentrada en eso. Y al igual, cuando tenía que estar en la biblioteca de lunes a domingo, de 4 de la tarde a 10 de la noche, sabiendo que al día siguiente me tocaba levantarme a las 5:30 de la mañana para ir a entrenar, no me acordaba de eso; estaba 100% en la carrera. Creo que ese ha sido el secreto”.

El fútbol y la vida

El reciente Mundial de Francia ha sido la última piedra en el camino. “Ha sido una experiencia dura», reconoce. Después de ser titular en los tres partidos de su debut mundialista en Canadá 2015, la lateral andaluza vio reducida su participación a los minutos finales del partido contra China. “Venía de disputarlo todo, de tener muchísimos minutos y de disfrutar de la competición al máximo. Pero creo que para ser una buena deportista hay que tener la mentalidad de crecer, de aprender. Y realmente mi objetivo prioritario al comienzo del Mundial fue terminarlo siendo mejor de lo que llegué. Eso creo que lo he cumplido. Las dificultades mentales a las que me he enfrentado me han hecho salir fuera de mi zona de confort, que era jugarlo todo, ser titular en todos los partidos y obtener grandes resultados. He tenido que reinventar mi rol, mi fútbol y mis valores clave para ser mejor futbolista”.

¿Qué hace el futbolista para mantenerse preparado cuando el entrenador te necesite?

“Yo soy una persona que creo en los proyectos de mi vida. Y esas metas que me ilusionan son las que me mueven. Estar entrenando sin ser titular es algo difícil, pero como digo, el objetivo que me marqué era ser mejor jugadora y eso es lo que me ha ayudado día a día a tener esa ilusión, a creer en el proyecto y en seguir mejorando para crecer como jugadora dentro y fuera del campo. También para ayudar a mis compañeras que sí estaban disfrutando de minutos y hacer que ellas crean. Lo que tú puedes controlar es tu actitud, tu progresión y las metas que te marcas”.

La madurez de Celia fluye al ritmo de la conversación, y en cada respuesta refuerza un discurso que no abunda en el mundo del fútbol profesional: “Desde muy pequeña supe lo que quería, me gustaba mucho la ciencia y las matemáticas, y la razón es porque eran exactas. Yo soy una persona que me rijo mucho por los hechos y por la realidad. Intento dejar de lado las emociones o los sentimientos cuando tengo que tomar una decisión, y en ese sentido pienso que haber estudiado una ingeniería y haber desarrollado un proceso de pensamiento científico, o basado en lo exacto y en lo numérico, me ayuda a pensar en el fútbol de esa forma también: sin dejarme llevar por las emociones, sino aprovechando y analizando cada situación para sacarle el mayor provecho posible”.

Ahora, tras años de dedicación, ha encontrado su sitio en la mejor liga de fútbol femenino del mundo. En Alcaudete, a 8.778 kilómetros del campo del Reign FC, Celia habla con una mezcla de agudeza intelectual y felicidad sobre el fútbol y la vida. Para ella, la frontera entre ambos conceptos no existe.

“El fútbol para mí es la prolongación o la definición de lo que soy. Suena muy abstracto [se ríe] pero juego al fútbol porque soy una persona competitiva, y también juego al fútbol con los valores de compañerismo, juego limpio, respeto, deseo de mejorar… Para mí, el fútbol es el cúmulo de ese estilo de vida”.

Celia Jiménez, en el campo de fútbol de Alcaudete./ Foto: F. Alcalá-Zamora ©

Puedes encontrar a Fernando Alcalá-Zamora en Twitter y leer más historias sobre el fútbol femenino y sus protagonistas aquí.