Inicio 1ª División Gregorio Manzano contó para «Jaén Debate» su experiencia en China

Gregorio Manzano contó para «Jaén Debate» su experiencia en China

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Gregorio  Manzano Ballesteros (Bailén 1956). Manzano, tras un largo y brillante periplo por el fútbol español,  se convirtió en uno de los más acreditados “exploradores” del novísimo fútbol chino. Es el primer técnico español que entrenó en la SuperLiga de aquel país. China daba los primeros pasos hacia la consecución de un marco en el que los jugadores foráneos dejaran de ser viejas glorías en su recta final, para optar a futbolistas en plena vigencia de facultades y juego. Gregorio Manzano vivió ese proceso. Llegó y logró, al margen de objetivos con su club, ser nominado en todas las temporadas a mejor entrenador de la SuperLiga china. Lo ganó en su primera campaña al frente del Beiijing. Pudo ser Seleccionador de China en el Mundial de Rusia pero no alcanzó un acuerdo en los tiempos del contrato. Ante su negativa la Federación China ofreció el cargo a Marcelo Lippi.

 

Manzano salió de Jaén para cumplir sus objetivos y tocar con la mano los sueños de un joven entrenador que se hizo a fuego lento en las calderas de pueblo, donde se cocía la masa buena de este deporte. Gregorio está fuera pero nunca se ha ido de Jaén. El pasado viernes, convocado por el Foro «Jaén Debate», en la sede de la Asociación de La Prensa vuelve para contar su historia pero, especialmente, para introducirnos en ese complejo entramado deportivo y sociopolítico que descubrió en los años que estuvo entrenando en China. El fútbol es uno pero tiene muchos acentos, el acento chino es singular y está marcado por muchos condicionantes que han servido para ver cómo se lanzaba a la conquista del balón y cómo ha frenado, porque el fútbol es más grande que cualquier gigante.

Miguel Conejero, de Jaén Debate, Gregorio Manzano y Antonio Oliver

Gregorio Manzano repasó sus sensaciones deportivas al llegar a China: «Me sorprendió, al principio, el calor de los recibimientos y las despedidas. Se me recibió de una manera espectacular tanto en lo que a la afición se refiere como en el plano jerárquico. Allí las jerarquías son claras y severas, donde manda patrón no manda marinero». En este tema insistió después para abundar en la gran autoridad que, también en el fútbol, pretendían tener los empresarios chinos propietarios de los clubes: «Resultaba chocante que, siempre por vía de algún cargo intermedio, te llegaran sugerencias de alineaciones. No fue fácil hacerles entender que había cosas por las que no se podía pasar. No se trataba de un club, era una práctica habitual y uno de los detalles por los que el fútbol chino no logra despegar, las injerencias no profesionales».

Gregorio Manzano con el Gran Lama

Manzano resume su estancia en China como una experiencia muy interesante: «Me sentí muy cómodo. Cuando salió nuestro primer vuelo con destino a Beijing le dije a mi equipo, que en China debíamos disfrutar de esa experiencia desde el primer día hasta el último de nuestra estancia. Tuvimos tiempo de desarrollar nuestro trabajo en la SuperLiga china y en la Champions asiática. Luchamos por títulos, quedamos segundos de la SuperLiga, me concedieron el título de mejor entrenador en mi primer año y, al mismo tiempo, tuvimos oportunidad de conocer una cultura que nada tiene que ver con la nuestros, con unas singularidades muy marcadas, un control extraordinario y con unas costumbres futbolísticas que tuvimos que asumir en unos casos y cambiar radicalmente en otros»  

El debate fue ameno y las anécdotas para todos los gustos, tanto en la faceta deportiva como en la social. Desde un médico que para los esguinces recomendaba correr y evitar el descanso del tobillo, hasta un restaurante español en el que nada más llegar, Manzano pudo degustar una cerveza española y un extraordinario jamón ibérico. La charla hubiera necesitado horas para conocer todos los detalles de tres años de un mestizaje complejo.