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El Real Madrid y la psicología

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José Luis Pérez Triviño.
Director de “Fair Play. Revista de Filosofía, ética y derecho del deporte”.
Profesor titular de Filosofía del Derecho. Universitat Pompeu Fabra (Barcelona).

El propósito de fichar a Gareth Bale por una cantidad de dinero que se aproxima a los 120 millones de euros está por enturbiar la senda de razonabilidad en la que había entrado el Real Madrid tras la marcha de Mourinho. Días atrás escribía en «El Real Madrid y la homeopatía» que la contratación de Ancelotti y su savoir faire así como el fichaje de jugadores jóvenes y prometedores era una vuelta a las esencias «morales» del madridismo.

Muchos madridistas, y no madridistas, se cuestionan cómo es posible pagar esa ingente cantidad de dinero por un jugador de fútbol, especialmente en una situación de crisis como la que vive España. Desde un punto de vista moral es humillante y vergonzoso para una sociedad que pretenda erigirse sobre pilares de justicia y equidad en la distribución de la riqueza. Desde un punto de vista técnico puede ser una operación arriesgada, pues como algunos expertos han señalado no es un jugador de tan elevada calidad para ese precio y presenta unas características de juego que quizá no se acomoden a lo que conviene al equipo. En efecto, el Real Madrid, en la mayoría de partidos que va a disputar y por las tácticas de los rivales no va a tener espacios abiertos en los que poner en práctica las virtudes del jugador galés, que por otro lado son indiscutibles.

Pero más allá de esas consideraciones morales y puramente futbolísticas ¿Qué proceso psicológico se produce en Florentino Pérez para embarcarse en una operación de semejante calado?

floren y galacticosNo es fácil ofrecer un diagnóstico, que probablemente debería incluir diversas causas de tal error. Pero una de ellas me parece es lo que los psicólogos denominan «la trampa de la acción secuencial». Es bien sabido que Florentino inició su andadura en Real Madrid con el fichaje multimillonario de Luis Figo (60 mill. €). Con dicha contratación no solo consiguió reforzar al equipo blanco sino dañar al equipo rival el FC Barcelona al desposeerle del que problablemente era su mejor jugador. A partir de aquí, la política del presidente consistió en ir fichando a base de cantidades astronómicas que aumentaban cada año a los mejores jugadores del firmamento futbolístico europeo: Zidane (73 mill. €), Ronaldo (45 mill. €) , Beckham (37 mill €). Pero Florentino tuvo que sufrir sufrir su propia medicina: la imposibilidad de gobernar un vestuario de esas características acabó con su primer mandato. En su segunda etapa como máximo mandatario blanco, y olvidando los reveses de la primera, la estrategia fue la misma con la contratación de Kaká (65 mill. €) y Cristiano Ronaldo (96 mill. €). Su filosofía fue y siguió siendo la de fichar para el Real Madrid a los mejores jugadores… al coste que fuere, provocando que los precios fueran cada vez más altos al saberse el interés del club blanco.

Tras varias temporadas en las que los fichajes no han respondido a ese criterio y tras la adquisición por parte del FC Barcelona del jugador por el que suspiraba Florentino Pérez, éste se ha conducido a si mismo a «la trampa de la acción secuencial». Hay circunstancias en las que un sujeto se encuentra ante una serie de acciones que se repiten a lo largo del tiempo pero en cada una de las etapas el grado de compromiso es mayor. Es por ello que tales acciones tienen un poder de succión: en las primeras acciones el grado de compromiso es pequeño, pero en cada etapa posterior es mayor. La succión se produce porque en las etapas sucesivas el actor se encuentra obligado a continuar su acción. Los primeros pasos son fáciles y exigen poco escrutinio moral, pero los siguientes son más exigentes. Finalmente el sujeto se da cuenta que es imposible avanzar, pero también ha aumentado el precio por abandonar. No es casual que la trampa de la acción secuencial fuera un modelo que los psicólogos aplicaron para explicar que alemanes corrientes pudieran durante el nazismo acabar colaborando con el exterminio de los judíos. Empezaron realizando pequeñas acciones inmorales, y cuando se vieron en la tesitura de realizar acciones genocidas, la succión había acabado con sus rescoldos morales.

Y esta es la situación en la que se encuentra Florentino Pérez: voces autorizadas le están haciendo ver que el precio por el fichaje de Bale es desorbitado moralmente, pero por otro lado, como que éste es sólo un poco más caro que el anterior ¿cuál es su justificación por haber pagado tanto dinero por el fichaje anterior? Negar la corrección del paso que está a punto de dar implica que el paso anterior tampoco era correcto y esto debilita su posición moral. Como el sujeto del experimento, Florentino se va quedando atrapado por su compromiso gradual con las acciones previas. La resistencia a volver a evaluar y condenar su propia conducta anterior es un estímulo muy fuerte para seguir avanzando en esa política desmadrada de fichajes cada vez más caros… e inmorales.

Last but not least, el mismo razonamiento se puede aplicar en general al resto de clubes de fútbol españoles. De ahí la situación lamentable en la que se encuentren muchos de ellos. Además de la actuación de inspectores de Hacienda y de economistas, harán falta unas buenas sesiones de coaching psicológico (y moral) para revertir la salud económica de la Liga española.