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“Iscolandia”

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efe iscoJosé Manuel Ríos Corbacho
Profesor de Derecho penal de la Universidad de Cádiz
Director del Forum de Derecho, Ética y Deporte de la UCA

El domingo nos acostábamos todos pensando que este año hay liga desde el principio. Creo recordar que el año pasado cuando al parecer el Real Madrid tenía al entrenador más mediático del planeta (con permiso del “miccionador de colonia”) el club, vamos, el entrenador portugués, tiraba la liga en los primeros meses de competición. Hace más de un mes, publique un articulo (“Isco: el triunfo de la humildad”) más producto del corazón y de la premonición que de la verdadera realidad futbolística del momento madridista.

Pero debe ser que estoy más cerca de Rappel de lo que yo creía y ¡¡¡Eureka!!!, lo encontré. Se buscaba en el club blanco un JASP, esto es, como si del antiguo anuncio de Renault se tratara, un “joven aunque sobradamente preparado”, pues se venía de un trienio lúgubre y tétrico donde la injuria y la ofensa prevalecía frente al balón. Pues no hubo que irse ni a Portugal (principal productor de jugadores para el R. Madrid), ni a Alemania (en todo caso por favorecer nuestras relaciones con el país germano y la amistad con la Sra. Merkel) ni a Sudámerica; el tema estaba mucho más cerca, en Arroyo de la Miel. Allí, parecía el nuevo líder blanco, Francisco Alarcón, aunque en el planeta futbolístico se le conoce por Isco.

Seguramente, yo, como amante del fútbol, también necesitaba un nuevo ídolo al objeto de poder ilusionarme, como miembro de la tribu del balompié, con un joven valor español, que está creciendo a pasos agigantados y que junto con la belleza y creatividad de su juego se ha convertido en un paradigma de la modestia personal, humanizando lo futbolístico, en lo que aún tiene éste de terrenal. Sin duda, Cristiano, estaba muy sólo en el Olimpo de los dioses, y el Barcelona más sólo aún, pero no en los resultados, sino en lo que es mucho más importante, el juego, donde sólo había un equipo, el culé.

Bueno, este año el equipo de Concha Espina, ha hecho muy bien los deberes, porque ha puesto al frente del proyecto a un sabio del fútbol: Zidane. Él ha hecho más rica a telefónica y sus llamadas al joven valor malagueño y a Illarramendi (junto con las firmes incorporaciones de Carvajal, Casemiro y Morata), han capitalizado un proyecto donde se presume el buen fútbol y, sobre todo, el hambre tanto en el desarrollo del juego como en los resultados.
El domingo asistimos a la creación de un “nuevo mundo” en el balompié mundial: “Iscolandia”; un “mundo de fantasía” futbolística, donde prima la belleza por el buen gusto, la participación en cualquier tipo de ataque, la brillantez y la solidez del juego solidario. Francisco, es un JASP, sin duda, pero, se ha convertido en el eje del sistema; no sé si será porque es andaluz y español, porque posee el centro de gravedad más bajo, porque desatasca los cuellos de botella que aparecen de vez en cuando en el mediocampo madridista o, meramente, porque el balón fluye por los centrocampistas, desde sus botas, cosa que en los últimos tres años no pasaba; por si fuera poco, frente a la intermitencia de otros jugadores blancos, el de la Costa del Sol, daba una asistencia en el primer gol al más puro estilo Laudrup, y marcaba un segundo, en el que su ímpetu, lucha y el escenario, recordó al mejor cabeceador español de todos los tiempos: Carlos Santillana.

Asimismo, hubo un gesto más, él lo prometió en su presentación: el escudo se gana en el campo y, vaya si lo ganó. La afición entregada con él en el segundo gol que le dio la victoria a su equipo y el “artista” malagueño (ya no es sólo Picasso), señaló el escudo de su camiseta con su dedo índice y lo tocó en varias ocasiones, por lo que presagio, y me equivoco pocas veces, como se habrá dado cuenta el lector, que el maridaje entre la afición del Bernabeu e Isco va a durar muchísimo, porque, junto a todo esto, ya nadie se acuerda de la fotografía con la camiseta del Barsa (propio de la adolescencia) y de que su perro se sigue llamando Messi, porque de lo contrario, no le hace caso. Por cierto, el que se debe acordar, y mucho, es el Valencia, cuando para Émery, el media punta del Arroyo, no servía.

Hemos asistido a la “confirmación de alternativa” de una estrella, que ayer comenzó a brillar en el firmamento del fútbol nacional y muy pronto del mundial, convirtiendo al Santiago Bernabeu en “Iscolandia”, donde prima el buen juego sobre la mediocridad mourinhista, donde el dedo sólo va a señalar el escudo, en el que prevalece el talento al músculo y donde el toque de pelota (no es necesario el tiki-taka), sino sólo el gusto por el balón, ha ganado muchos enteros. Ha vuelto el fútbol a Chamartín. Francisco ya es el jefe, la afición empieza a adorarlo y ha comenzado en el Real Madrid el “triunfo de la humildad”. Permítame el leyente que le dedique estas modestas reflexiones a Rafael (él sabe quien es) por la “culpa” que ha tenido en que la operación Isco llegara a buen puerto. ¡¡¡Abrazo de gol¡¡¡). ¡¡¡Viva Isco!!!.