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El eje Tejada-Arconada o la cuadratura del círculo

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77PRESARBANNER_1280x367Gonzalo Arconada llega a Jaén emitiendo señales de tranquilidad. Las revoluciones domésticas y las escaramuzas derivadas de la frustración reciente, le pueden afectar pero no tienen nada que ver con él. El Real Jaén, como todos los clubes de sociedades pequeñas, es un equipo que disfruta mucho las alegrías pero sufre intensamente la derrota. Estamos en eso. En Jaén se vive un momento de descreimiento y de duda razonable, de desapego. Se ha perdido la fe y se mira con desconfianza. Hay una parte que debe restaurar el club, la entidad. Es necesario que suenen voces con crédito y capaces de convencer al aficionado para que vuelva. La temporada ha dejado un solar vacío y una sombra que eclipsa todo lo bueno que se ha hecho con anterioridad. Toca reconstrucción. No sé si el club tiene capacidad para eso en este momento, ojalá que sí. No hay mucho tiempo y, desde luego, no hay paciencia para soportar movimientos equivocados. Cada palabra, cada gesto ayudará o hará más profunda la división; acercará o hará más insalvable la distancia. Pulso y suerte.

La parte deportiva está sujeta, siempre, a las extrañas decisiones del balón. Con esto hay que convivir. Sin embargo me reitero en la buena sensación que siempre me ha transmitido Ramón Tejada y su forma de entender el fútbol. Es un profesional que conoce, palmo a palmo, el terreno que pisa. Su decisión de convencer a Gonzalo Arconada, por las primeras señales que emite el nuevo entrenador, tengo la intuición de que es un acierto. Solo son sensaciones a priori pero, ante la necesidad que tiene el club de apuntes positivos,  es una forma de avanzar en la solución del problema. Llamar a las cosas por su nombre y aceptar retos claros desde una posición de austeridad indisimulada puede llamarse valentía, inconsciencia o cuadratura del círculo, sinceramente, no lo sé. De todas formas soy más partidario de la sensatez que del arribismo, de la humildad que de la demagogia. El fútbol lo acepta todo pero luego acaba reclamando por las promesas incumplidas o castigando por la burla que supone transformar este deporte en un circo. Prefiero la serenidad y el trabajo como receta. Parece que el eje Tejada-Arconada, lo que garantiza es mucha profesionalidad y la certeza de que la improvisación está desterrada. Después llegará la pelota y confirmará las sensaciones generales de salida o hará una enmienda a la totalidad. La pelota es muchas cosas, menos diplomática, siempre pone las cosas en su sitio.