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Barça-Juve: Lo que debería pasar en Berlín

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Juventus - MilanNada está escrito en las finales. Son, hasta cierto punto, impredecibles. En más de una ocasión los guiones se hicieron trizas por las inherentes particularidades de esta clase de encuentros, de lejos, los intrínsecamente más complejos de manejar. El del próximo sábado no será una excepción, y cualquier análisis previo, por pormenorizado que sea, podría quedar en papel mojado y dejar a su autor en evidencia. Pero esto es fútbol, y todos presumimos de dominar sus enclaves como si lo hubiésemos inventado nosotros mismos así que… me arriesgaré con el mío.

Ambos protagonistas, Juve y Barça, ya han completado una exitosa temporada en la antesala de dirimirse el entorchado más suculento del año. Brillantes campeones nacionales de Liga y Copa, ninguno de ellos debería sentirse presionado, si bien los italianos afrontarán una nueva final de la máxima competición europea doce años después de perder la última en una cruenta tanda de penaltis ante el Milan de Carlo Ancelotti en Old Trafford. Desde tal punto de vista, los de Luis Enrique parten con ligera ventaja al tener futbolistas ya experimentados en finales de Champions. Dependiendo de la singladura por la que derive el choque, sin duda podría pesarle a los juventinos tal desventaja.

Futbolísticamente hablando, unos y otros representan polos opuestos. Este Barcelona difícilmente podría llegar al último envite del año en mejor estado, tanto físico como mental. Los azulgranas han aprendido a deslizarse con soltura por las diferentes variantes que un partido puede presentar. Son ahora solventes defensivamente para sobrevivir a ser controlados por el rival, en posesión o por embestidas, mientras que el dominio de la situación y la pegada ofensiva siguen siendo sus grandes baluartes como equipo. Por su parte, los bianconeros destacan por ser muy conscientes de sus virtudes y limitaciones. Organizados defensivamente, no ejercen una presión alta, lo que no cabe duda que hará más fácil la vida a zagueros y medios culés, pero que reducen espacios al unísono efectivamente cuando se sienten amenazados entre líneas cerca del área.

Dando por certeros estos apuntes, no veo sinceramente a los de Massimiliano Allegri hiriendo el entramado defensivo blaugrana en estático, aunque futbolistas de calidad tiene, dígase Tévez, Morata, Vidal o Pogba. Con el presumible dominio del balón que gozarán los catalanes, los contraataques y segundas jugadas serán las armas a explotar por los italianos. Sin embargo, tampoco es que la Juventus cuente con jugadores excesivamente veloces. Por ejemplo, carece de un Bale o un Robben, y por supuesto, de un Cristiano que recorra grandes distancias en poco tiempo aprovechando el despliegue rival.

En resumen, el Barcelona tendría que alzar su quinta Copa de Europa bajo el cielo de Berlín este próximo sábado. Debería bastarle una actuación pareja a las mostradas en los últimos dos meses en la que su tridente ha devorado registros y despedazado contrincantes. Pero esto es sólo teoría. Y ellos, italianos.