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Isco, Zidane y la poca memoria del fútbol

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Vuelve a aparecer el mantra de Isco y sus desavenencias con Zidane. Otra vez suena la sintonía de las semanas largas, en las que no se deja de vaticinar la irremediable ruptura entre el talentoso jugador malagueño y su entrenador. Realidad y ficción se confunden tanto que, a fuerza de escuchar lo que suena sin cesar uno acaba, sabiendo que no es, creyendo que escucha una verdad rotunda.

Llueve sobre mojado y, llegados a este punto, creo que lo mejor es esperar a que el mes de junio establezca los parámetros de la realidad, esos que no se pueden cuestionar. Entonces se volverá a hacer el silencio sobre el asunto.

Isco acaba de renovar con el Real Madrid, hace muy poco que firmó su nuevo compromiso. Antes de que esto ocurriera hubo predicciones, afirmaciones rotundas y explicaciones muy detalladas de cómo iba a salir el jugador del conjunto blanco y las razones que lo impulsaban a ello. Se barajó todo, todo menos su permanencia. La salida era inevitable. Luego llegó la hora de los hechos y el silencio sepulcral.

Ha pasado el tiempo suficiente, en fútbol unos meses son una eternidad, y se vuelve a colocar a Isco en la plataforma de salida. Parece que con Isco solo cabe o lo blanco o lo negro. Sin embargo el jugador cada vez que habla, sobre todo cuando juega menos, echa mano de la autocrítica y habla de que es él, el que debe arreglar esa situación. No hay mucho margen para las  interpretaciones, salvo si obviamos la idea central del mensaje.

Esto es lo que ha pasado con las declaraciones del  jugador blanco tras su excelente partido contra Argentina. El significado se puede interpretar. Cada uno lo interpreta según le conviene. El significante se puede trascribir y leer con claridad, ahí pone lo que pone y las palabras solo dicen lo que dicen. Sin embargo estamos condenados a seguir escuchando  la canción de la ruptura, en modo Pimpinela, entre Isco y Zidane.

Esto ya lo hemos visto antes y lo volveremos a ver mientras Isco no juegue hasta en los descansos. Llegado ese punto, comenzarán las reclamaciones sobre el papel de jugadores como Lucas Vázquez o Asensio. No es culpa de nadie. Es el fútbol y su ausencia total de memoria.