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Choque «fratricida» en el «Matías Prats»

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El partido que se juega el domingo en el “Matías Prast” de Torredonjimeno hubiera sido un cruce impensable a principio de temporada. Que estos dos históricos del fútbol de Jaén, cada uno desde su posición, tengan que jugar mirando de reojo al riesgo del descenso, no es normal. Sin embargo el fútbol tiene comportamientos contrarios a toda la lógica que se pueda estimar sobre el papel. El balón manda y eso hace que este deporte sea apasionante y capaz de dar las mayores alegrías y los mayores quebrantos.

El equipo de Manolo Chumilla está firmando un campaña irregular en la que ha sido capaz de mostrar muchas luces, al mismo tiempo que de de dar una cara dubitativa, guadianesca e insegura. Solo el vestuario y el técnico, pueden saber lo que le ha pasado a un conjunto que si no aspiraba al ascenso, si podía circular con más tranquilidad por esta competición. La victoria ante el Martos es importante por lo que supone de tranquilidad en puntos y de autoestima, al imponerse en un partido en enorme rivalidad. No es un choque más y se nota en todo lo que rodea la previa de este encuentro. La tensión, las ganas de ganar, la responsabilidad y la idea de agradar a los aficionados son alicientes especiales para los jugadores de Torredonjimeno. Al partido no le falta nada.

El Martos llega a este partido con todo lo anterior y, fundamentalmente, con una necesidad imperiosa de ganar. Ya no se trata, como en el caso del equipo local, de ganar para casi sellar la permanencia. La victoria en Torredonjimeno, es para el Martos una tabla de salvación, un camino a la confirmación de las esperanzas de lograr la permanencia. Es un encuentro de los más importantes de la temporada porque, esta campaña, no habrá un partido en el que los de Terreca pueden contar con un número elevado de seguidores para apoyarles desde la grada. Es un partido muy especial. Los marteños salieron a principio de temporada, defendiendo un proyecto deportivo muy complejo que se les desmoronó demasiado pronto. A partir de la llegada de Torreca se pusieron las bases para salir en busca de un milagro. En ello están.

Llegados a este punto el dato más positivo y que habla muy bien de los dos clubes, es la decisión que se ha tomado, tanto en Martos como en Torredonjimeno, de renovar a los entrenadores. Esto ya habla de serenidad, de vista larga y de huida de las improvisaciones. Ojalá que los dos equipos, partiendo de esta base, puedan planificar un proyecto para jugar en Tercera la próxima temporada. Historia obliga.

Partido apasionante y capaz de atraer a muchos aficionados que, sin ser de ninguno de los dos equipos, quieran ver un espectáculo que va a tener color en la grada y mucha pasión en el terreno de juego. Hay que esperar que las aficiones contribuyan al desarrollo festivo de todo lo que tiene que ver con esta cita futbolística. El fútbol se juega en el campo y la grada debe ser la encargada del aliento y del impulso a los equipos desde el aplauso, los gritos de ánimo y el aliento incansable de principio a fin. Ni insultos ni violencia ni malos ejemplos cabe en encuentros como este. El fútbol siempre es una fiesta si, además, lo juegan dos vecinos tiene que ser una fiesta muy especial. No hay otra hoja de ruta.