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Rafael el Tirano

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rafa nadalHace menos de un año Rafa Nadal perdía en segunda ronda de Wimbledon frente a un casi desconocido Lukas Rosol. Una de las sorpresas más impactantes de la reciente historia del tenis. Poco después, conocíamos la lesión de rodilla del balear. Los meses pasaban y el retorno se posponía. Saltaban las alarmas. Parecía que Enero sería la fecha definitiva, pero tampoco. Nadal se perdía el Open de Australia. ¿Qué demonios pasaba?

Con el tiempo, esa decisión de restrasar el retorno para “reiniciarse” en vez de arriesgarse a morir deportivamente ha salido a las mil maravillas. Desde entonces Nadal ha llegado a todas las finales de los torneos que ha disputado perdiendo sólo dos de ellas y, sobre todo, ganando la más importante, Roland Garros.

Muchos tenemos la sensación de que Nadal ganó su octavo título en París el pasado viernes, cuando eliminó a Djokovic. El serbio es el único que le tiene tomada la medida a Rafa y aún así la tierra de París demostró volver a ser una especie de  “prolongación” de la mano de Nadal. Su playa privada. A la que el serbio intentó acceder saltándose la barrera de la entrada sin éxito.

Porque hoy, Nadal ha vuelto a demostrar su tiranía en tierra batida. Es insultante su superioridad. Es increíble como juega sufriendo, cómo remonta, cómo aguanta. Y ante eso, y en París, no puede ni el talentoso tenista serbio ni el gladiador Ferrer. El alicantino fue el mejor tenista del torneo hasta la final. No perdió ningún set. Quizás ha tenido la oportunidad de su vida deportiva hoy, pero Nadal es mucho Nadal. Demasiado. Una pena para Ferrer. Merece ganar un grande, pero hoy tenía enfrente al más grande sobre la tierra batida.

No seamos hipócritas. Durante la larga lesión de Nadal, siete meses, a muchos se nos pasó por la cabeza que quizás no volvería a ser el de antes. Incluso el propio tenista y su entorno pudo pensar lo mismo. Por eso, ganar un grande como Roland Garros, y encima por octava vez, tiene un mérito descomunal que quedará reflejado en la historia del deporte.

Por eso, los detractores del balear, los que le llevan retirando varios años, tienen que mirar a otro lado hoy.  Pero cuando vuelva a perder varias veces más o se lesione, volverán a levantar la cabeza. Así funciona este país. Yo lo tengo claro; se retirará cuando lo decida, así de simple. Pero, de momento, con 12 “Champions” del tenis. Nadal ya tiene la temporada hecha. Ha conseguido lo que quería, ganar por enésima vez en París. Ahora, con menos presión, y si la suerte y las lesiones acompañan, puede dedicarse a recuperar puntos en el ranking de la ATP. Si está a su nivel en Wimbledon y el Open de Estados Unidos, el número 1 estaría más cerca. Paso a paso y golpe a golpe. Como el de hoy. Abusón.

Imagen: as.com

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