Inicio 1ª División ¿Quién no querría ser como él?

¿Quién no querría ser como él?

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BusquetsLo dijo convencido como acostumbra a ser Del Bosque en su discurso futbolístico cuando, no media España, sino toda ella bullía de incredulidad e indignación ante la irrupción de Sergio Busquets como titular indiscutible en el Mundial de Sudáfrica 2010: “Si fuera jugador, me gustaría parecerme a Busquets”. La casi inquebrantable percepción de eficiencia y honestidad que despierta en la mayoría de españoles el seleccionador nacional ayudó a dotar de un mayor peso sustancial a aquella, ya histórica aseveración. No hace falta recordar el desenlace de aquel verano de ensueño. Ni lo que ha venido después. Parece que algo de razón tenía el salmantino.

El Barça del último lustro no se concibe sin el mediocentro de Badía del Vallés. Su rendimiento, progresivo y sin baches desde 2008, alcanza hoy la excelencia, un nivel difícilmente comparable con ningún otro futbolista que desempeñe sus mismas funciones. En un contexto donde cuando vienen mal dadas, tanto en su club como en la Selección, se menta la velocidad en la circulación del balón como causa del mal juego y/o malos resultados, Busi sabe de la vital relevancia que medio segundo, un toque de más, puede tener en el desenlace de una jugada, aquella, que por qué no, sea la que decida un partido. Por ello, nunca le verán con el balón en los pies más de lo imprescindible cuando se ubica en campo contrario. Siempre a uno o dos toques, habilitando a aquel en mejor posición con precisión quirúrgica, porque su calidad se lo permite.

No es casualidad que todos los miembros de la plantilla realcen su papel preponderante en el equipo. El dominio y conocimiento que demuestra de la disposición de cada uno de sus compañeros en el campo es sencillamente asombrosa. Posee el 16 azulgrana un mapa con los trazos exactos por donde circular el esférico casi sin mirar, de manera autómata, rompiendo líneas de defensa rival con sutileza y maestría. Piensa rápido y ejecuta igual, y para sus detractores, su porcentaje de acierto en el pase es superior al 90%, por encima incluso del gran Xavi Hernández. Hubo un tiempo en que la osadía del catalán se traducía en pérdidas tontas y mortales para su defensa. Eso ya no ocurre. Ejemplo de su progresión.

A sus 25 años es ya el mejor mediocentro defensivo del planeta, da igual sí la FIFA le incluye o no en la lista de los aspirantes al Balón de Oro. Si por sus compañeros fuera, ya tendría una docena de esos. Es el mejor en hacer mejores a los demás. Su competencia en el puesto, el camerunés Alex Song, gran jugador, poco alza la voz ante la realidad del de Badía del Vallés. Otro genial mediocentro, como es YayáTouré, ya tuvo que marchar ante la irrupción de este geómetra del fútbol y del espacio. Un mediocentro evolucionado, ¿verdad, Vicente?