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Albacete 0-0 Betis: Sucesos paranormales en el Carlos Belmonte

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El Real Betis Balompié ha empatado (0-0) su partido de la vigésimo quinta jornada ante el Albacete Balompié en el Carlos Belmonte. Los verdiblancos, que no terminaron de demostrar su superioridad en ningún momento, pudieron adelantarse gracias a un gol de Jorge Molina pero el colegiado señaló erróneamente fuera de juego.

AlbaceteJugaba el domingo el equipo de Pepe Mel -quinto clasificado- contra el Albacete -décimo noveno- y nunca pareció que los visitantes fuesen un aspirante al ascenso directo. Corrieron, pelearon, bregaron y jugaron; hicieron todo eso, y más, aunque con una actitud gris y desalmada. Se trató de una lucha en la que las fuerzas se igualaron por abajo y los locales sonrieron con gratitud.

En los primeros minutos hubo intercambio de disparos y cabalgadas fugaces de ambos lados, llegándose a avistar un partido eléctrico y emocionante. Sin embargo fue la mediocridad la que, avanzando a hurtadillas, acabó haciéndose con las pulsaciones de los futbolistas. De vez en cuando un quiebro, un disparo, un tackle; simples espejismos sobre el césped.

Sólo superada la hora de juego sucedieron acontecimientos reseñables, o alucinantes. Ninguno positivo. En el podio de lo dantesco, el choque y posterior pérdida de la consciencia del defensa Pulido. En vez de marchar raudo al hospital, continuó sobre el césped hasta el final poniendo en riesgo su salud. El árbitro, incrédulo, no dejaría ya de preguntarse dónde obtuvieron su titulación los médicos locales.

Quizás por ello, o quizás por simple mala suerte -se debe creer las buenas intenciones del colegiado-, en adelante el silbato sólo atronó cuando no debía. En el 77 y ya con un Betis destartalado, vio puerta el recién ingresado Jorge Molina. Un desmarque de manual seguido de disparo inteligente que fue anulado quién sabe por qué. Diez minutos después, en el mismo lugar del suceso paranormal, cayó desequilibrado Dani Ceballos. No se señaló infracción alguna esta vez, a pesar del penalti evidente sobre el centrocampista verdiblanco, y los visitantes ya sólo actuaron como un loco sin fe.

Dieron al menos lección magistral sobre cómo no gestionar los minutos finales de un partido. Balones largos a la nada, ritmo sin compás y errores no forzados terminaron por alejar las ya exiguas posibilidades béticas, las de un equipo que no termina de dar con su identidad. El colegiado, en los dos últimos encuentros, sin duda ayudó a confundir a los pupilos de Mel. Son cuatro puntos escamoteados en siete días. Sucesos paranormales.

* Imagen: lfp.es