Inicio Opinión Antonio Oliver Lo peor de Atarfe no fue el resultado

Lo peor de Atarfe no fue el resultado

1615
0
Compartir

Mejor al principio. Todos lo sabían pero nada mejor que una muestra para saber qué botón sí y que botón no, hay que apretar de aquí en adelante. El Real Jaén cura hoy las heridas de la primera escaramuza. Todos los jugadores de la plantilla de Valenciano conocen la Tercera División, todos han jugado en campos como el del Atarfe pero no lo han hecho llevando el cartel de favoritos y el escudo del Real Jaén. Jugar en este equipo les va a dar muchas oportunidades para la alegría y, cada jornada, la obligación de luchar contra un rival especialmente motivado.

Ayer el Real Jaén propuso el fútbol pero el fútbol no siempre se abre paso en partidos como el de Atarfe. Hay que tener, además de la idea, la efectividad. Los de casa sabían que había que cortar los cables de toque y de llegada que el Real Jaén quiso activar para ver la luz. Sin remate y sin acierto, “lo bien jugado” se convierte en esfuerzo inútil. Sin embargo el Real Jaén no debe caer en la desesperación por haber perdido este partido. Esto no es cómo empieza, es cómo acaba. No hay razones para la desesperanza. Hay necesidad de reestudiar lo ya sabido: nadie regala nada. Toca preparar el partido de la próxima jornada y pensar muy bien lo que pasó en tierras granadinas.

Lo peor, sin embargo, no fue el resultado. Lo más desolador es la sensación de que el fútbol ha dejado de ser una fiesta. Los banquillos saltaron por los aires, los entrenadores expulsados y las redes sociales proyectando la imagen horrible de una grada que terminó convirtiendo el partido en escenario bélico. Supongo que, como siempre ocurre, la culpa es del otro. La pregunta es si lo que pasó en la grada ayudó al Real Jaén o al Atarfe y, a partir de ahí, que el club y los aficionados piensen qué hacer en la próxima salida y cómo manejar situaciones que se van a repetir en cada campo. Es preocupante pensar que esto ocurrió en un parido en el que no se decidia nada determinante. Ojalá que, a partir de ahora gane el fútbol. No sé…