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La maldición celeste continúa

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Diego J. González.- Sería justo y proporcional dedicar gran parte de esta crónica al esoterismo, a la metafísica; a gatos negros que se cruzan y tuertos que te miran. A concatenaciones de sucesos que escapan a la comprensión de la psique humana. Pero hablaremos de fútbol, metáfora exagerada donde las haya.

Y es que al Villacarrillo se le volvieron a ir los puntos en el descuento. Como la semana pasada y la anterior. Esta vez dos, porque el gol encajado en el 94´ le privó de la que hubiera sido primera victoria de la temporada. “El Pupas” sigue coherente con su terrible destino.

Rumiaba la parroquia campiñesa en los prolegómenos del choque que “hasta aquí habíamos llegado”, que la mejoría del equipo debía de materializarse en una victoria y que llegaría este 12-O: la fiesta de la Hispanidad se convertiría en la del Villacarrillo CF.

El combate, por contra, arrancó con problemas endémicos en forma de pájaras defensivas y ocasiones del rival en los primeros minutos.  David Romero se quedó solo ante Alberto pero su chut a quemarropa fue al muñeco. Corría el minuto 5. El Huétor Vega salió a por todas: es lo que tiene ser el colista y no haber puntuado en nueve jornadas, que no te respetan.

Pero fue un espejismo. Los celestes poco a poco fueron cogiéndole el ritmo al duelo hasta erigirse en dominadores. Jesús Párraga ha cambiado al equipo, es un hecho. Hay tensión e ideas, al menos. Y también refuerzos que van a mejorar el plantel, como los debutantes Meissa y Facundo. El primero, central senegalés, anduvo inexpugnable todo el encuentro, expeditivo, tremendamente fuerte; el segundo, menudo punta argentino, demostró entender el juego, fajándose y ofreciéndose. La clara ascensión de la plantilla pudo comprobarse en hombres como Sabaca, que cuajó un gran partido. Este es el camino.

La precipitación en los últimos metros privaba a los locales de plasmar su superioridad en forma de opciones de gol, mas la actitud y empuje de los de Párraga tarde o temprano desembocarían en ocasiones para ello. Y llegaron. al filo del descanso, Facundo, el más pequeño de todos, cabeceó al palo una falta botada por Isaac. Todo un aviso de lo que llegaría en la segunda mitad.

Sólo cinco minutos habían pasado desde la reanudación cuando Jacob inconcebiblemente marró con su testa un centro de Fran. Solo en el segundo palo, sin portero, al limbo. La grada del Veracruz no podía creerlo.

David Romero lanzó un derechazo al palo en el otro área para compensar el balance de ocasiones de gol claras, y era evidente que el 0-0 tardaría poco en desaparecer.  Así fue. A Cuevas, el mejor del partido, dejándose los noventa minutos el alma por su equipo, por su pueblo, le tocaba el rol de héroe. Un latigazo desde fuera del área, colocado al palo, fue imposible de atajar para el arquero Migue. 1-0 y éxtasis en el Veracruz. Cuánto simbolismo entrañaba que el Villacarrillo venciera con un gol de Cuevas para acabar con todo.

Tras el gol, los locales, por inercia y por desgaste recularon, mientras que al Huétor Vega le entraban las prisas y la “malafollá” granadina aparecía en su entrenador a modo de pique con futbolistas rivales, en suplentes aporreando banquillos o en alguna que otra tángana en el césped. Reclamaron los visitantes una mano de Isaac dentro del área y mientras juraban en arameo pudo llegar la sentencia en la consiguiente contra, cuando en un dos contra uno Cuevas le sirvió a Jacob el gol de la sentencia, mas el ibreño malogró de nuevo un tanto cantado.

No era otra cosa que la génesis de la enésima desdicha celeste. Perdonar para ser ajusticiado posteriormente en el descuento. En el 94, cuando ya sí que sí se suponía que se quedaban los tres puntos en casa, un chut de Alexis que fue desviado en su trayectoria por un zaguero celeste no fue atajado por Alberto, quedando muerto el balón para que sobre la línea de gol Cristiano se anticipara a su par y lo enviara a la red. Muy probablemente en fuera de juego, pues el portero se hallaba adelantado y por detrás suya sólo se atisbaban el autor del gol y su oponente, cuando se necesitaban dos celestes para que estuviera habilitado. Tan probable como que el colegiado Moreno Muñoz no conociera dicha regla, y qué decir de su imberbe asistente.

Al Villacarrillo le duró la alegría lo equivalente a una república para algunos del más allá o “dos peces de hielo en un whisky on the rocks” para otros del más acá. No es cosa de árbitros ni de futbolistas. Se trata de una maldición. Ya lo decía Anthony Blake: “no le den más vueltas, no tiene sentido”. Pues eso.

 

FICHA TÉCNICA

Villacarrillo CF: Alberto; Isaac, Niza, Meissa, Rubio; Juan Ángel, Sabaca, Cuevas, Fran (Pocho, min. 85), Jacob y Facundo (Rambillo, min 78).

C.D. Huétor Vega:  Migue; Antonio, Titos (Espejo, min. 46), Ildefonso, Daniel;  Hurtado (Alberto, min. 65), Manolo;  Alexis, Valentín (Peso, min. 65), Romero y Cristiano.

Goles:  1-0: Cuevas (min. 71). 1-1: Cristiano (min. 94).

Árbitro: Moreno Muñoz (Málaga). Amonestó por los locales a Facundo, Niza; por parte visitante, a Manolo.

Incidencias: Municipal Veracruz, unas 400 personas. Debido al comunicado de la Federación a todos los clubes avisando de un riesgo de alerta terrorista, los efectivos de la Guardia Civil y la Policía Local fueron numerosos en la tarde de ayer en el Veracruz.