Inicio Opinión Antonio Oliver García Tébar y el Real Jaén en desacuerdo

García Tébar y el Real Jaén en desacuerdo

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La pasada temporada, corría marzo, el Real Jaén se quedaba huérfano. Antes del partido de los partidos, un Linares DeportivoReal Jaén, Ballesta dejaba el club y a su equipo. Lo inesperado de la situación, junto a las explicaciones peregrinas que se dieron por todas las partes, llevó a la afición a una sima de desesperanza e impotencia. Parecía que allí, en aquel gesto del entrenador y en la equivocada gestión de la crisis por parte del Director General, Andrés Rodríguez, se extinguían las posibilidades deportivas del conjunto blanco. La Liguilla, entonces, era un sueño, una quimera, algo lejano.

Se buscó en Granada, se fueron a Torreperogil. Palos de ciego y movimientos erráticos hasta que, menos mal, se llegó a un acuerdo con Andrés García Tébar. Sorpresa y expectación. Tébar, resultó ser un veterano entrenador que llegaba con el libro elemental del fútbol. Discurso directo y trabajo orientado a exprimir las posibilidades de una plantilla, hecha y deshecha, a ritmo de charanga. A golpes ciclotímicos que pudieron ser fatales. En mitad del caos, Tébar puso orden. Poco más podía hacer. Casi lo ganó todo y logró el objetivo para el que fue reclamado: Liguilla. A partir de ahí todos sabemos lo que pasó. Lo que tenía que pasar. Punto y a otra cosa.

La lógica indicaba que el timón del nuevo proyecto debería ser, como parecía estar cerrado, para el hombre al que los dirigentes habían ponderado y habían encumbrado por su eficacia y recto proceder. Para el entrenador que la afición había apoyado desde su llegada. Pues no. Se contrató al técnico del Huétor- Tájar, Germán Crespo. Tras la sorpresa vino la explicación. Tébar seguiría como DT, pero la última palabra deportiva, siempre, sería de Crespo. No hacía falta ser muy avispado para saber que ese modelo tenía corto recorrido y así, hace unos días, el club emite un comunicado en el que hace pública la desvinculación de Andrés García Tébar del Real Jaén. Hasta ahí la crónica de lo esperado.

Lo inesperado, hasta donde yo sé, es que la ruptura no ha sido de mutuo acuerdo y que García Tébar, experto y cauto, guarda silencio a la espera de que el club recorra el camino lógico para que la separación sea amistosa. El entrenador manchego, en estado de vigilia, conoce el ritmo  de los tiempos y espera que no sea necesaria la batalla. Si, al final, Tébar ve consumado el incumplimiento va a pelear hasta el final y por todos los medios. Esta mañana no tenía constancia formal de sus desvinculación. Sin embargo es, la experiencia es un grado, un experto conocedor de los caminos a seguir. Tiene, al menos, dos vías. Una de ellas muy aparatosa y que pondría al Real Jaén en primera plana informativa. Sería una pena ver de nuevo arrastrado el nombre de un club con tanta historia.

Lo mejor para el club y para que el comienzo de temporada no se vea salpicado por un contencioso público y desagradable, es que las partes alcancen un acuerdo y que la afición, tan agradecida a García Tébar, no tenga que decantarse por el entrenador que sacó al equipo del barro o por el club al que apoyan desde siempre. Los contratos, las palabras dadas y el honor. A ver qué pasa.