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Amavisca: El Real Madrid tiene un gen competitivo que le hace temible y especial

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Javier Muñoz .- Tenemos el placer de ser atendidos por José Emilio Amavisca, 20 años después de que dejara atrás cuatro temporadas en el Real Madrid, en las que conquistó dos ligas y la ansiada Séptima, entre otros logros. Procedente del Real Valladolid y tras conseguir el Oro con la Selección Española en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, se erigió como uno de los estandartes del resurgir blanco, gracias a su ambición y fútbol de vértigo y pasión que contagiaba a sus compañeros y a la afición.

Además, después alcanzó la UEFA con el equipo de su querida Cantabria, el Racing de Santander. En años posteriores fue uno de los artífices del ‘Euro Depor’, con aquel inolvidable ‘Centenariazo’ en la final de Copa del Rey disputada en ‘su’ Bernabéu frente al mismísimo Real Madrid de los galácticos, la consiguiente Supercopa de España y la hazaña europea de disputar las semis de Champions tras tumbar a la Juventus y al Milán, subcampeón y campeón, respectivamente, del año anterior. Antes de su retirada, en el año 2005, volvió a competir en la UEFA con la última camiseta que vistió, la del Espanyol. Y es que, ‘El Puñal de Laredo’ aún sigue clavado en la nostalgia de aquellos tres lustros de puro fútbol.

Aunque por causas muy distintas, ahora el Real Madrid, igual que en su época, parece atravesar tiempos de transición después de consagrarse en el Olimpo futbolístico con tres Champions seguidas y cuatro en cinco años, tres Supercopas de Europa, una Liga, una Supercopa de España o tres Mundiales de Clubes. Nos encontramos en el Hotel Tryp Montalvo, aprovechando la celebración del 16º aniversario de la Peña Madridista de Salamanca para analizar con nuestro protagonista tanto su etapa en activo como la perspectiva sobre la actualidad desde su posición en el entorno del club

¿Cómo se definiría a sí mismo como jugador?

Como un jugador de banda, rápido, vertical, al que le gustaba poner centros pero también hacer goles.

¿Tenía algún referente en especial en el que fijarse? ¿Y algún jugador actual en el que se vea reflejado?

La verdad es que no. De pequeño me gustaba mucho más jugar al fútbol que verlo por televisión. Yo diría que de los de ahora, aunque se juega bastante diferente, el que más similitud tiene, aun siendo diestro, es Lucas Vázquez.

¿Cree que el vacío que dejó Hugo Sánchez y el periodo de desconcierto que se vivió entonces puede compararse al que se vive ahora por la salida de Cristiano?

Lo cierto es que, aunque el Madrid esté teniendo una temporada complicada, son contextos totalmente diferentes, ya que el de mi época llevaba cuatro años sin ganar la Liga y ya acumulábamos treinta y dos sin ganar la Champions, y este aún lleva muchos años ganando, por lo que no creo que haya similitudes a destacar.

¿A qué achaca la mala temporada que por el momento está realizando el equipo?

Creo que es un cúmulo de factores. Entre ellos, la marcha de Cristiano, el peso del mundial, la cantidad de títulos ganados estos años… Todo influye.

 Siete de las trece Copas de Europa se consiguieron con entrenadores que habían dirigido al filial. ¿Es un dato a favor de Solari…?

Ojalá que sí. La verdad es que le ha tocado una papeleta muy difícil. Después de la marcha de Zidane y la mala experiencia que ha tenido Lopetegui, es un camino con muchos obstáculos.

Ahora se vuelve a decir que el Madrid está casi descartado. ¿Podría ser una de estas ocasiones en las que suele decirse que el Madrid tiene un gen especial?

Yo creo que nadie en el mundo tiene dudas sobre que el Real Madrid tiene un gen especial. Lo ha demostrado infinidad de veces. Siempre le queda el orgullo, las ganas de ganar, que hacen de él un enemigo siempre temible, con independencia de que se halle o no en un buen momento de forma.

¿Y de la Séptima qué me dice…fue tan sorpresa como se dice?

La verdad es que con lo malos que estaban siendo los resultados en Liga, la cabeza se desviaba a la competición fetiche del madridismo. No es algo que estuviera premeditado, pero no sé por qué, estábamos más cómodos compitiendo en Champions.

¿Esas reacciones extremas y positivas del Real Madrid de dónde nacen, vienen obligadas por el escudo?

Sin ninguna duda. Este escudo y la cantidad de increíbles jugadores que han pasado por sus filas, te obliga y te motiva a estar a esa altura, por lo que la presión es máxima.

¿Cómo fue su relación con Jorge Valdano? El técnico argentino no se lo puso fácil ni a usted ni a Zamorano…

No, no. Nuestra relación fue magnífica. Él tenía una idea legítima sobre nosotros pero los dos fuimos muy fuertes de mente y fuimos capaces de revertir esa situación. A base de esfuerzo y de hacer las cosas muy bien, nos hicimos valedores de la confianza de Jorge e hicimos una temporada magnífica.

Podría decirse que se retiró tranquilo porque también consiguió un gran logro con la Selección Nacional, el Oro de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, ¿qué recuerda de todo aquello?

Lo recuerdo todo a pesar de los años que han pasado. Fue una experiencia increíble el poder participar en una Olimpiada en tu propio país y además conseguir ganarla. La pena es que el ambiente que hubo no pudimos vivirlo, porque nos tocó jugar todos los partidos en Valencia menos la final.

¿Se quedaría con algún recuerdo futbolístico en concreto de su carrera? 

Me quedaría con toda mi carrera. No me ha hecho falta ganar títulos para poder disfrutar al máximo de este deporte. Simplemente el hecho de poder haber vivido de lo que más me gustaba hacer, me ha hecho sentirme un privilegiado.

¿Cómo se ve desde dentro a la afición del Madrid? ¿Es tan dura como parece? 

La afición del Real Madrid es una afición muy entendida y muy exigente. Es lógico, están acostumbrados a ver en acción a los mejores jugadores del mundo y a ganar grandes títulos casi todas las temporadas. Yo, como aficionado del Real Madrid, también soy exigente y me gusta que las cosas se hagan bien.

Sin embargo, para usted quizás sea igual o incluso más especial triunfar en el equipo de su tierra, el Racing de Santander. ¿Había cumplido uno de sus sueños?

La verdad es que si. Me costó mucho, porque para empezar mi carrera me tuve que ir a Valladolid, salir de mi casa a labrarme un futuro como futbolista. Pero eso creo que me hizo madurar y ser más fuerte. Al final pude jugar en el Racing y quitarme esa espinita que tenía clavada.

¿Dónde cree que habría estado su techo futbolístico si no hubiera tenido tanta mala suerte con las lesiones?

Quién sabe. Las lesiones son un peaje que hay que pagar para jugar tantos años al máximo nivel, así que lo doy por bueno.

¿De qué manera le gustaría que le recordaran las aficiones cuyos colores ha representado?

Me gustaría que me recordaran como un buen profesional, que estuvo siempre con la máxima dedicación. Si además de eso, les gustaba cómo jugaba, pues mucho mejor… (risas).