Inicio Opinión Antonio Oliver El Barcelona tenía la calidad y el Granada un plan

El Barcelona tenía la calidad y el Granada un plan

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El Granada frenó al Barça. Las sensaciones previas eran que los culés no lo iban a pasar bien en el campo del Granada. La trayectoria de los de Valverde fuera de casa no invitaba a la tranquilidad y la solvencia del conjunto que dirige Diego Martínez añadía inquietud a los pronósticos. Así pasó.

Ha habido dos argumentos manejados como eximente que en nada benefician a la solución de los problemas del Barcelona. Si lo que se vio en el partido de ayer se quiere explicar por el error temprano de Junior o en algunas decisiones arbitrales se parte de un supuesto erróneo.  Nadie discute la mala fortuna del  lateral recién fichado ni el hecho de que algunas decisiones puedan ser objeto de debate para técnicos en materia arbitral, lo que no se puede es construir  sobre eso una teoría para justificar todo lo demás.

Al Barça no le pasa nada que no tenga remedio. Estamos a principio de temporada y los meses previos, quiérase o no, han sido extraños tanto por la planificación de la pretemporada como por la tensión que se ha vivido con el asunto del “deseado” Neymar. Sin embargo  y sin extender la crítica más allá de lo que pasó en Granada, se vuelve a demostrar que al fútbol se juega con la cabeza y que, si la cabeza no está, el talento no vale.

El Granada dio una lección de orden, intensidad y eficacia. Pese a la demostración de disciplina táctica y a no levantar la cabeza del libro durante noventa minutos, poco hubiera podido hacer el Granada si los virtuosos de Valverde hubieran contestado a esa aplicación sin fisuras, con la misma intensidad, con la misma atención y con idéntica fe. Cuando se pone todo eso, entonces el talento marca la diferencia.

Habría que analizar si el hecho de que el Barcelona no estuviera al nivel que debía, corresponde a una falta de actitud o es la consecuencia de un trabajo de acoso, presión y eficacia excelente, por parte de los jugadores de Diego Martínez. Casi siempre, por inercia, se dice que el equipo de más presupuesto es el que baja los brazos por voluntad. No siempre es así, yo diría que casi nunca.

Cada uno puede usar la respuesta que crea conveniente. Lo cierto es que el Barcelona no supo salir del lío táctico que le planteó el Granada. Suárez fue un intento fallido, Rakitic no aprovechó su primera titularidad. De Jong acabó desesperado ante lo que tenía a la vista. Griezmann sin conexiones y a la deriva. Los laterales y el centro del campo acabaron confundidos por las variaciones de la segunda parte. Junior señalado, Semedo extraditado a la izquierda y Sergi Roberto otra vez a una banda. El resultado de todo esto ya lo sabemos.

Luego Messi y Ansu Fati… para que no cambiara casi nada. Los fuegos artificiales y la traca del Barça esta vez solo sirvieron para agrandar la gesta de un Granada que durmió líder pero que había jugado junto y a la vez, haciendo inocuo todo el amenazante arsenal que el Barcelona tenía en el campo y en el banquillo.

Solo fue un partido pero se confirma que calidad sin intensidad solo sirve si hay suerte o milagro. El Barcelona no tuvo ni lo uno ni lo otro.