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Aplauso de fútbol

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Ancelotti(1)Finaliza el partido. El Rayo cae derrotado por el Real Madrid. Ancelotti se dirige al entrenador rayista y antes de darle la mano le aplaude abiertamente. El gesto de Ancelotti hay que valorarlo y mucho.

La segunda parte del equipo de Vallecas fue antológica. No le dio para ganar, pero a buen seguro que le dará para reforzar su autoestima y salir pronto de lo más bajo de la tabla clasificatoria. Le quitó el balón al Real Madrid y un vendaval de buen fútbol pasó por Vallecas. Cogió la posesión del balón y no la soltó. Ya con anterioridad también lo hizo con el Barcelona. Llegó el primer penalti y el equipo siguió creyendo en su fútbol. Un segundo penalti transformado le metía de lleno en el partido. Apretaba, asustaba al todopoderoso Real Madrid. Lo hacía con un fútbol vertical, rápido, de buenas triangulaciones y movimientos explosivos de sus futbolistas. Fútbol alegre y divertido. De llegadas por banda y de búsqueda continúa de la portería contraria. El fútbol que Paco Jemez lleva años insistiendo en él, durante varias temporadas, desde que comenzó en el Alcalá, allá por el año 2006 y luego lo trasladó a Cartagena, Córdoba, Las Palmas y, ahora, Rayo. Un fútbol al que le imprime su carácter de excelente central capaz de vestir en veintiuna ocasiones la camiseta de la Roja tras sus temporadas en el Deportivo y Real Zaragoza.

Paco Jemez lleva puesta la camiseta de futbolista durante los 90 minutos de partido. No para un segundo. Entregado. Tenso. Intenso. Directo. Motivador. Exigente. Carismático. Humilde. Y crítico (con quien más consigo mismo).

El Rayo, gracias a la apuesta futbolística de Paco Jemez, es uno de los equipos más valorados y queridos del panorama futbolístico nacional. El año pasado ya hizo un temporadón y este año con un equipo “nuevo”, armado en poco tiempo, dará el salto para colocarse en el lugar de la clasificación que por su fútbol de equipo grande le corresponde.

El aplauso de Ancelotti, que lo ha ganado todo, a Paco no es sólo el aplauso al futbol valiente de los vallecanos, es el aplauso al buen fútbol; reconocimiento nada exagerado, puesto que el Rayo cuenta con un grandísimo entrenador, entrenador grande que vive, transmite y siente el fútbol con el mismo arte que le enseñó y transmitió desde pequeño el cantaor de flamenco Lucas de Écija, su padre. Tiempo al tiempo.